GUÍA PARA EL POSPARTO
Entiende lo que está pasando dentro de ti en el posparto y por qué lo que sientes tiene un nombre.
"En consulta veo el mismo patrón una y otra vez. Mujeres que llegan sintiéndose raras, rotas o con una rabia que no entienden. Mujeres que aman a su bebé y al mismo tiempo sienten que algo se les fue. Esta guía es para ellas. Y quizás para ti."
Claudia Calosso — Psicóloga perinatal
01
La matrescencia es el proceso de convertirte en madre. No solo a nivel logístico o emocional, sino a nivel neurológico, hormonal, psicológico e identitario. El término lo acuñó la antropóloga Dana Raphael en 1973, pero la gran mayoría de las mujeres llegan al posparto sin haberlo escuchado nunca.
La matrescencia se parece a la adolescencia: es una transición tan profunda que quien entra no es la misma que sale. Solo que en la adolescencia la sociedad lo espera, lo nombra, lo acompaña. En la maternidad, se espera que simplemente suceda mientras sonríes.
Y aquí está lo que nadie dice claramente: no solo ganas el rol de madre. También pierdes, al menos temporalmente, una versión de ti. Y ese duelo es tan real como cualquier otro. Solo que casi nadie te lo dice.
02
Cuando hablamos de duelo, pensamos en la muerte de alguien. Pero el duelo es cualquier proceso de pérdida significativa. Y convertirte en madre implica perder, al menos por un tiempo, una versión de ti que importaba.
Este duelo tiene sus propias fases. No son lineales, no son ordenadas, y no se parecen a los libros:
Confusión y negación: Sientes que algo no encaja pero no sabes qué. Estás feliz por el bebé y al mismo tiempo sientes que algo falta. Te preguntas si te pasa algo malo. La respuesta es no: te está pasando algo completamente normal que simplemente no tiene nombre todavía en tu cabeza.
La rabia: Aparece muchas veces disfrazada. Rabia hacia tu pareja, hacia tu cuerpo, hacia las circunstancias. Lo que pocas veces se dice es que esa rabia, muchas veces, no es hacia afuera. Es la forma que tiene el dolor de salir cuando no te sientes con permiso de llorar.
El permiso para llorar: Este es el paso al que más mujeres nunca llegan. Porque llorar en el posparto cuando tienes un bebé sano se siente prohibido. Pero llorar lo que perdiste no significa que no amas a tu bebé. Significa que eres humana y que lo que estás atravesando merece ser reconocido.
La integración: No recuperas quien eras. Te conviertes en alguien nueva que lleva dentro a ambas: la mujer que eras antes y la madre que eres ahora. Este proceso lleva tiempo. Y casi siempre necesita acompañamiento.
03
Antes de seguir, tómate un momento. Identifica todo lo que sientas que perdiste, aunque sea temporalmente, desde que te convertiste en madre.
El sueño sin interrupciones
La libertad de moverte a tu ritmo
La relación con tu cuerpo tal como lo conocías
La sexualidad o el deseo
El tiempo para ti sola: ducharte, comer caliente, ir al baño sin apuros
Tu identidad profesional o tu rutina de trabajo
La espontaneidad: salir, ver amigas, tomar decisiones sin planificar todo
La sensación de ser competente en lo que haces
La versión de ti que los demás conocían antes de ser madre
La relación de pareja como la conocías, sin bebé de por medio
El espacio para ser vulnerable sin que alguien te necesite al instante
Las amistades o el ritmo social que tenías antes
La sensación de que alguien te cuida a ti
04
La rabia en el posparto pocas veces es solo rabia. Detrás suele haber algo más difícil de nombrar, algo que no tenemos permiso de sentir y que por eso sale disfrazado de otra cosa.
Lee lo que hay a continuación e identifica lo que reconoces en ti:
A no estar haciéndolo bien, a que algo le pase al bebé, a no volver a ser tú.
Por quien eras, por lo que ya no puedes hacer, por cómo imaginabas que sería esto.
Aunque estés rodeada de gente. Aunque tu pareja esté ahí.
Por no sentirte feliz cuando se supone que deberías estarlo.
Más allá del físico. Un cansancio que no se va aunque duermas.
No saber quién eres ahora ni hacia dónde vas.
Sentir que nadie ve realmente lo que estás cargando.
ACOMPAÑAMIENTO ONLINE · ESTÉS DONDE ESTÉS
Transitar el duelo de identidad sin acompañamiento es difícil. No porque seas débil, sino porque este proceso necesita un espacio seguro para nombrarse, sentirse y moverse.
ESPAÑOL / ENGLISH
Si algo te quedó dando vueltas después de leer esto, escríbeme por Instagram. Leo todos los mensajes.